Amapola podía pasar noches leyendo historias que hablaban de revolución y justicia social, veía como cada una de estas palabras iban tomando más y más peso dentro suyo, internandose en ella un brote revolucionario.
Se miraba las ojeras en el espejo, que delataba el no haber dormido hace noches, nadie sabía lo merecido que tenía aquellas ojeras, nadie sabía que llevaba noches estudiando y pensando en la idea de generar un cambio y poder contribuir a la sociedad.
Cuando camianaba lo hacía a paso lento, con la mirada perdida y totalmente ensimismada; claro que también se le podía hayar tarareando alguna canción, pero cuando no era así su rostro develaba cierta melancolía. Ella sabía que no era melancolía lo que sentía, sino impotencia de verse limitada, por lo mismo recurrió a soñar despierta, ya que dormir lo había olvidado.
En cada viaje en la micro se iba narrando historias en su cabeza y las iba recreando, se imaginaba organizando a un pueblo por una causa, alzando la voz que lleva oculta.
Una vez se imaginó como Lautaro en versión femenina y actualizada, se veía caminando por la Araucanía, diciendo al pueblo mapuche " Esta tierra les pertenece, no se dejen acallar", se visualizaba como una estretega que buscaba vencer a los opresores. Dentro de su sueño podía ver la esperanza de un pueblo depositada en ella y por lo mismo sacaba garras, pesuñas y todo lo que tuviese a mano para defender como leona lo que creía justo.
Gracias a estos sueños diurnos conseguía levantarse cada mañana y ponerse en marcha para ir a un nuevo día en el colegío, pensando en que la única manera de generar un cambio es a través del conocimiento y este mismo llevarlo a la palabra y a la acción.
casualidades incompl...
Hace 1 semana

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